Noche histórica en Vallecas para ver al Rayo en su primera semifinal europea. Una noche que terminó en celebración y cuyo resultado fue a la vez lo positivo y negativo. Un gol de ventaja para la vuelta y no haber encajado en casa lo firmarían todos los rayistas antes del partido, pero después de ver especialmente la segunda mitad la sensación es que los de Íñigo Pérez dejaron con vida a un Estrasburgo que mereció encajar algún gol más.
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| Alemão durante la celebración de su gol al Estrasburgo | Pierre Philippe Marcou (AFP) |
Con un primer tiempo de tanteo en el que las ocasiones brillaron por su ausencia, pero en el que las tarjetas si hicieron acto de presencia anunciando lo que se jugaban ambos equipos, el encuentro se fue al descanso sin pena ni gloria. Eso sí, el Rayo seguía manteniendo su portería a cero. La magia estaba reservada para la vuelta de los vestuarios.
A modo de anuncio, el Rayo pidió un penalti que el colegiado no otorgó y cuando aún no habían pasado 10 minutos de la reanudación, Alemão se alzó en el área para conectar un potente cabezazo a la salida de un córner batiendo así a Penders, el meta del conjunto francés. A partir de ahí los locales dominaron el choque sumando llegada tras llegada, pero sin mayor premio que la ventaja mínima en el electrónico. De nuevo en el tramo final se pidió un penalti para el Rayo que el arbitró no concedió tras la revisión del VAR.
El próximo jueves a las 21:00 (hora española peninsular), el Stade de la Meinau será el escenario donde se decidirá quién se lleva el billete para la final de Leipzig. De momento, el conjunto vallecano parte con una ventaja que intentará hacer valer en territorio francés. Ventaja, algo más amplia, de la que también disfrutará el Crystal Palace en el encuentro de vuelta en casa tras haberse impuesto, en la otra semifinal de la Conference League, al Shakhtar Donetsk por 1-3.

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